Sin complejos

Acontecimientos como los del 15-M y las movilizaciones posteriores hacen que nos demos cuenta del poder real que todos y cada uno tenemos si nos agrupamos a través de la red. Este movimiento se gestó en la red recibiendo todo el desprecio y reticencias de los medios de comunicación, que no son capaces más que de malseguir los acontecimientos con el pie cambiado.

Durante días hay algo que no me ha gustado de la deriva que tomaron las acampadas. Desde el momento en el que las cámaras recogen las primeras concentraciones en Sol, parecía que el movimiento cogía una cierta dependencia de los medios de comunicación. Una dependencia que no es más que psicológica porque, en realidad, no existe.

Para los medios se mantiene siempre gente en la plaza, surgen las acampadas y figuras que yo considero erróneas como la de los portavoces. Creo que todos en el 15-M tienen voz y no hace falta alguien que se la porte.

Si en algo coinciden todos los medios de comunicación es en intentar desprestigiar el carácter crítico del movimiento. Y de ahí que se planteasen manifiestos e intentonas de propuestas concretas. Desde mi punto de vista no hay que tener complejos tampoco en este punto. Es perfectamente legítimo y estratégico mantener el tono estrictamente crítico. Salirse de ese camino tiende hacia la desmovilización, la división y crear microinstituciones que al final no tienen capacidad para negociar con los grandes grupos de poder.

Los que llevamos cierto tiempo con proyectos en la red y dedicándonos profesionalmente también sentimos como cada día los medios desprestigian y hasta criminalizan los usos de la red. Todo lo que pasa en social media son burbujas, según ellos.

Pero esta actitud no debe acomplejarnos. Los medios tradicionales tienen mucho temor a que les pueda llegar a ocurrir algo similar a lo que le pasa a las discográficas. Además están perdiendo la hegemonía del control de la opinión pública y la agenda común. No es que hayan perdido este poder, sino que ven cómo las redes sociales son una alternativa que no pueden controlar. Cada persona es un pequeño medio de comunicación y la unión es más fuerte que cualquier grupo de comunicación.

El movimiento 15-M está demostrándonos el poder que tenemos en nuestras manos y no puede depender de una acampada, ni variar su estilo en función de los medios de comunicación. El movimiento tendrá más fuerza cuanto más haga lo que le plazca, sin violencia y, sobre todo, sin complejos.

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